Introducción

Una bitácora, no un manual

El recorrido de una mirada construida durante más de dos décadas de hotelería, gastronomía y gestión.

Hay libros que intentan enseñar un oficio. Éste no pretende explicar cómo dirigir un hotel, administrar un restaurante o conducir un equipo. Si en estas páginas aparecen habitaciones, recepciones, cocinas, balances, huéspedes o colaboradores, será únicamente porque ese fue el escenario donde transcurrió una parte importante de mi vida profesional. El verdadero tema del libro es otro.

Durante más de veinte años dirigí hoteles y restaurantes. Como cualquier gerente, aprendí a leer indicadores, controlar presupuestos, resolver conflictos y tomar decisiones todos los días. Durante mucho tiempo pensé que allí residía el verdadero aprendizaje del oficio. Con los años descubrí que las lecciones que realmente terminaron transformándome casi nunca aparecieron en un tablero de control, en una capacitación o en un manual de gestión. Nacieron, casi siempre, de conversaciones aparentemente intrascendentes, de errores propios, de decisiones incómodas, de conflictos que parecían menores y de situaciones que, mientras sucedían, jamás imaginé que terminarían modificando mi forma de entender el trabajo, las personas y las organizaciones.

Con el tiempo advertí que casi todas esas experiencias tenían algo en común. Ninguna me dejó una respuesta definitiva. Más bien me obligaron a abandonar alguna certeza que hasta entonces había considerado indiscutible. Mirando hacia atrás, comprendo que mi carrera no estuvo marcada por los cargos que ocupé ni por los hoteles que dirigí, sino por aquellas decisiones que fueron transformando, poco a poco, mi manera de pensar.

Por eso este libro no reúne consejos, fórmulas ni modelos de gestión, ni pretende establecer verdades sobre la hotelería o la gastronomía. Lo que sigue es el recorrido de una mirada que fue cambiando con los años. Cada capítulo parte de una experiencia real, no porque las anécdotas tengan un valor extraordinario por sí mismas, sino porque fueron ellas las que me obligaron a revisar mis convicciones y, muchas veces, a reemplazarlas por otras.

Escribir estas páginas también fue una forma de volver sobre ese camino. Descubrí que muchas decisiones sólo revelan su verdadero significado cuando el tiempo ofrece la distancia suficiente para comprenderlas. Quizá por eso este libro terminó pareciéndose más a una bitácora que a un manual. No registra únicamente lo que ocurrió, sino también la manera en que cada experiencia fue modificando la mirada de quien la vivió.

No sé si quien llegue a la última página sabrá más sobre hoteles. Me conformaría con que encuentre el recorrido de alguien que, después de muchos años de dirigir personas y organizaciones, descubrió que el verdadero aprendizaje nunca consistió en acumular respuestas, sino en dejarse transformar por las preguntas que cada experiencia fue imponiendo. Porque, al final, eso fue lo que los hoteles hicieron conmigo.

Este no es un libro terminado.

Es una bitácora.

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